Por: Alondra Belén Martínez Mejía
Los patrocinios de las empresas son una parte esencial de estas para lograr mayores ingresos de sus productos, así mismo logran tener una publicidad con una cara conocida que conecte con sus consumidores; tener un buen patrocinio puede lograr llegar a un mayor mercado al igual que fidelizar a gran parte de este.
Un buen ejemplo es el piloto de fórmula 1, el Tapatío Sergio Pérez o mejor conocido “Checo Pérez”, el cual tiene una gran cantidad de patrocinadores como lo son: Telmex, kit Kat, Gravita, Inter Mx, McDonald’s, Telcel, Kavak, por mencionar algunos. El hecho de ser un piloto mexicano que ha tenido éxito en su campo ha logrado que las marcas lo vean y tener tantos patrocinios, lo que lo hacen un elemento muy importante en su escudería Red Bull Racing no solo como piloto sino también como marca personal, hasta el punto de crear un departamento de mercadotecnia enfocado en los patrocinadores solo de Serio Pérez.
¿Pero qué beneficios les ha traído Checo a sus patrocinadores?
Gracias a la popularidad que ha tenido el piloto, se ha convertido en uno de los pilotos más conocidos del mundo, por lo que les ha brindado grandes beneficios a sus patrocinadores como:
- Mayor visibilidad
- Alcanzar al público objetivo
- Engagement
- Awareness
- Market share
En estos casos es donde se hace referencia al famoso concepto B2B, tú ganas, yo gano, es decir, Checo recibe su paga, la marca incrementa sus ventas y el consumidor queda atrapado por el simple hecho de ver al piloto mexicano en cada uno de sus artículos.
Un buen rostro es un punto clave para un buen patrocinio, es decir, cuando las empresas eligen a quien los represente como marca, deben fijarse en absolutamente todo, como actúan en público, que tanto éxito tienen, cuales serías los beneficios de elegirlo, que tanto mercado tiene, la importancia de su impacto en sus fans y en sus consumidores de la marca patrocinadora; es como si fueras a elegir con quien casarte.
Vázquez, F. (2021, junio 29). Fórmula Checo-Red Bull: más ventas y engagement. El Economista.
