Por: Trishelle Aguilar
¿Has visto publicidad hecha con inteligencia artificial y has pensado: ya es suficiente, esto se ve horrible? En la actualidad, hemos normalizado el uso de la inteligencia artificial en nuestro día a día, y su aplicación en entornos profesionales es cada vez más recurrente, pero, ¿realmente nos gusta el resultado o ya nos genera un cansancio mental? Hemos comenzado a normalizar su uso en las empresas bajo la premisa de que parece «orgánico», pero todos hemos pensado en nuestra cabeza ¿las marcas están actuando de forma responsable o simplemente siguen una tendencia, sin considerar que nos agotamos de consumir contenido carente de valor humano?
La publicidad real atraviesa un cambio drástico. La inteligencia artificial, que comenzó como una promesa para potenciar la creatividad, se está convirtiendo en una fábrica de mensajes genéricos, imágenes huecas y piezas gráficas poco originales, hemos pasado de usar la tecnología como un apoyo a verla como un reemplazo del pensamiento crítico, lo que provoca un cansancio digital. Como audiencias, ya somos capaces de detectar cuando un anuncio no tiene alma; la saturación de imágenes y textos automatizados hace que las marcas pierdan su identidad en su afán por publicar más rápido y reducir costos, olvidando que conectar requiere, ante todo, humanización de marca.
El verdadero peligro no reside en la herramienta, sino en delegar todo el trabajo a un algoritmo y unque es innegable que la inteligencia artificial optimiza procesos y nos libera de tareas repetitivas (Moncayo y Ochoa, 2026), el resultado se percibe vacío si no hay una persona guiando el proceso. La verdadera ventaja no es generar un mayor volumen de contenido, sino utilizar la inteligencia artificial para el análisis de datos, permitiéndonos disponer de más tiempo para desarrollar ideas que generen un impacto real y posean un sello propio.
Para las MIPYMES México, este es un reto clave debido a que la inteligencia artificial representa una gran oportunidad para competir con presupuestos limitados, pero el error radica en dejar todo en manos de la tecnología, rompiendo así la confianza con el cliente. Al observar un mensaje robotizado, el consumidor pierde el rastro de quién le está hablando; surge la duda de si realmente comprenden nuestras necesidades o si solo somos analizados a través de datos fríos.
Hoy en día, el contenido generado por inteligencia artificial puede reconocerse casi al instante, lo ideal es utilizar una estrategia digital apoyada en la tecnología como un copiloto que ayude con la estructura o la segmentación, pero asegurando que el mensaje final mantenga un toque distintivo. La tecnología debe ser el motor, pero nuestro criterio debe seguir llevando el volante.
Nota: Se ultizo gemini para la corrección de estilo, estructura y para organizar ideas y sintetizar fuentes.

4 comentarios. Dejar nuevo
El artículo toca una fibra muy sensible y real: el «cansancio digital» provocado por la automatización masiva. El verdadero peligro de la IA en la publicidad no es la herramienta en sí, sino la pereza estratégica de las marcas que la usan como un reemplazo del pensamiento crítico en lugar de como un potenciador.
Cuando una empresa delega por completo su narrativa a un algoritmo, el ahorro económico a corto plazo se convierte en una bancarrota de identidad a largo plazo. En un mercado saturado de imágenes estandarizadas y textos predecibles, la imperfección, la autenticidad y el criterio humano no solo son necesarios, sino que se han convertido en el nuevo lujo publicitario y en la única forma real de conectar.
Este artículo me pareció muy interesante porque refleja algo que muchas personas ya sentimos al consumir publicidad creada con IA: se ve rápida, pero muchas veces vacía y sin identidad. Estoy de acuerdo en que la IA debe ser una herramienta de apoyo y no reemplazar la creatividad humana. En mi opinión, sí existe el riesgo de que las marcas pierdan autenticidad por querer producir contenido más rápido, porque al final las personas conectamos más con mensajes reales y humanos.
Siento que el artículo tiene mucha razón porque ya se nota cuando una publicidad está hecha solo con IA y termina viéndose súper genérica y sin personalidad. No creo que la IA sea mala, porque sí ayuda muchísimo a las empresas, sobre todo a las MIPYMES, pero el problema es cuando dejan todo en manos de la tecnología y ya no hay creatividad humana detrás.
Al final, la publicidad que más conecta sigue siendo la que se siente real y auténtica. La IA debería ayudar a las marcas, no reemplazar completamente su esencia.
Actualmente es muy fácil identificar cuando una publicidad fue hecha completamente por inteligencia artificial, muchas veces el contenido se siente repetitivo, poco creativo, saturado y sin conexión emocional. Creo que la IA puede ser una herramienta muy útil como apoyo para las marcas, pero no debería remplazar la creatividad ni el criterio humano, lo que hace que una campaña destaque es la autenticidad y la capacidad de generar emociones.