Por Soy JoShL
Seguramente anoche no pudiste dormir y muy seguramente también terminaste preguntándole a tu IA de confianza si es normal sentirte estancado en tus 20. Entre los tips de meditación y las cosas que podrías hacer para no sentirte así, esta también te recomendó un libro de autoayuda que, casualmente, está en oferta y que, además, en su compra, te incluye un set de velas aromáticas que van muy bien con tu vibe. Y créeme, ese frío que sentiste no fue porque la temperatura a esa hora de la madrugada bajó; fue el miedo de que tu mejor confidente digital te está tratando de vender cosas mientras te consuela.
Admítelo: HAY ALGO DE PUBLICIDAD EN TU IA, y esta tiene tus datos muy bien grabados. Lo que actualmente estamos viviendo es el fin de los anuncios molestos que podíamos evitar con un simple clic; algo que menciona el Investigador Braza Delgado (2026), hemos entrado a la era de la gobernanza algorítmica, lo que significa que las empresas ya no te gritan desde banners coloridos, sino que lo hacen desde una arquitectura invisible en la que el código y el comercio se fusionan, la publicidad se ha vuelto más líquida, lo que le permite filtrar el lenguaje e imitar la ayuda real. Es el gaslighting más sofisticado en el mercado moderno: crees que las decisiones que estás tomando son informadas, pero en realidad estás siguiendo un rastro de migajas que te ha dejado un algoritmo que te conoce mucho mejor que tú.
Influencia en modo sigiloso
Para Kotler, la publicidad ya no es algo que solo miras; es algo que “vives”, pues al ser inmersiva, la IA utiliza todo nuestro contexto, desde cómo suenan nuestras notificaciones hasta la hora en la que tenemos nuestros bajones de energía; esto con el fin de mostrar soluciones antes de siquiera darte cuenta de esta necesidad. Es una interacción extraña en la que la tecnología no solo predice el futuro, sino que lo construye para nosotros, creando así una burbuja de confort donde cada recomendación que nos hace se siente como una consulta rápida que nos hizo nuestro mejor amigo, aunque detrás de todo esto hay un montón de especialistas de estrategia digital cuidando cada palabra.
El hackeo de la dopamina y el fin del buscador
¿Cómo saben cuándo atacarnos? Según Being Sciences Review, la IA analiza nuestro sentimiento de compra, esto mediante el modelo AIDA (Atención, Interés, Deseo y Acción), de esta forma detecta cuando hay picos de dopamina o vulnerabilidad emocional. Funciona así: si estamos interesados en algo que implica el uso de nuestra creatividad, nos muestra herramientas premium que pueden ayudarnos a facilitar esta tarea y, en caso de que detecte nuestra frustración y cansancio, nos mostrará opciones de ocio o comida confortable; es publicidad que, curiosamente, es emocional e inteligente, pues sabe exactamente cuándo vendernos algo, no cuando lo buscas, sino cuando nuestro pensamiento está más abierto a recibir información. Al eliminar las tediosas búsquedas en nuestro buscador de confianza, la IA decide qué productos existen en nuestra realidad, lo que, en otras palabras, es pasar de la economía de la atención a recomendaciones forzadas, donde el consejo de una IA vale más que el de un experto.
Nota: Para la elaboración de este artículo se utilizó Gemini para hacer un recopilado de fuentes de información con relevancia en el tema y la creación de imágenes, posteriormente se utilizó ChatGPT para la valoración del título y algunos subtítulos
Kotler, P., Kartajaya, H., & Setiawan, I. (2024/2025). Marketing 6.0: The Future is Immersive.
¿El algoritmo diseña tu vida o solo te empuja a un carrito de compras infinito?

7 comentarios. Dejar nuevo
Da un poco de miedo pensar que la IA ya no espera a que busquemos algo, sino que detecta exactamente cuándo somos más vulnerables para recomendarnos productos. El artículo explica muy bien cómo la publicidad pasó de ser algo visible a convertirse en una influencia casi invisible dentro de nuestras conversaciones y emociones.
El artículo me pareció muy interesante porque habla de algo que ya vivimos todos los días y a veces ni nos damos cuenta. La IA ya no solo nos ayuda, también empieza a influir mucho en lo que pensamos, sentimos o incluso compramos. Me impactó cómo menciona que las recomendaciones pueden sentirse como consejos sinceros, cuando en realidad también hay intereses detrás. Creo que sí da un poco de miedo pensar que la tecnología nos conoce tanto, especialmente en momentos donde somos más vulnerables emocionalmente. Al final, siento que el texto deja una reflexión importante: qué tanto decidimos nosotros y qué tanto decide el algoritmo por nosotros.
Me pareció muy interesante cómo el texto plantea que la IA ya no solo nos ayuda, sino que también influye silenciosamente en nuestras decisiones de compra. Da un poco de miedo pensar que las recomendaciones que sentimos “naturales” realmente estén diseñadas estratégicamente según nuestras emociones y hábitos. Sin duda, la publicidad está evolucionando a algo mucho más personalizado e invisible.
La inteligencia artificial ya no solo funciona y se ocupa como una herramienta de ayuda, si no también influye en nuestras decisiones de compra, me llamó la atención la manera en la que se explica que la publicidad ahora es más personalizada, al punto en que muchas veces no notamos cuando nos intentan vender algo. Es un tema muy actual ya que cada vez más personas utilizan la IA diariamente sin pensar en cómo los algoritmos analizan nuestros gustos y emociones
Estoy de acuerdo con el artículo porque sí se siente que la IA ya influye demasiado en nuestras decisiones sin que nos demos cuenta. Muchas veces creemos que las recomendaciones son “ayuda”, pero en realidad también buscan vendernos algo aprovechándose de nuestros gustos, emociones o momentos vulnerables.
Lo más preocupante es que ya normalizamos que los algoritmos sepan tanto de nosotros y terminen guiando lo que vemos, compramos o incluso pensamos. La IA puede ser útil, pero sí da miedo que poco a poco perdamos el control de nuestras propias decisiones por confiar demasiado en lo que nos recomienda.
Tu artículo me llamó mucho la atención porque aborda de manera creativa cómo la inteligencia artificial puede influir en nuestras emociones y decisiones de compra. La forma en que relaciona la IA con la publicidad actual hace que el tema sea fácil de entender y muy interesante.
También me gustó que el texto invite a reflexionar sobre cómo las recomendaciones que vemos todos los días ya no son casualidad, sino parte de estrategias muy bien pensadas.
Un enfoque muy acertado para entender el verdadero rol de la inteligencia artificial generativa en el mercado actual. Aunque la interfaz y el lenguaje de estas herramientas busquen generar un vínculo de confianza o cercanía con el usuario, su naturaleza sigue siendo comercial y optimizada para el negocio.
El artículo acierta por completo al poner en perspectiva esta tecnología y recordarnos que, al final del día, estamos ante el canal publicitario más personalizado de la historia.