Por: Ricardo Vera
La manera en que nos informamos ha cambiado drásticamente con el paso del tiempo, podemos regresar a los tiempos en que era necesario un mensajero a caballo para entregar cartas, o también podríamos hablar acerca del uso de los telegramas, lo que es un hecho innegable es el progreso que hemos tenido en la forma en la que nos comunicamos y nos informamos, después de todo ahora tenemos acceso a una cantidad innumerable de sitios llenos de información de todo tipo, de todos los países y con traducciones al alcance de unos cuantos clics.
Todo suena como una utopía para la gente de hace un siglo, pero, ¿realmente todo es tan bueno como lo pintan?, es verdad que ahora no existen barreras para informarte acerca del tema que se te antoje, pero es precisamente ahí donde radica el mayor problema, que cualquier persona puede subir lo que se le dé la gana. Uno de los mayores ejemplos de esto es Wikipedia, la enciclopedia digital más grande del mundo, pero una de sus mayores debilidades es que al ser una enciclopedia colaborativa cualquier persona tiene la oportunidad de editarla a su antojo y escribir la información que quiera, los casos más comunes son en las biografías de algunos famosos donde la gente pone información sin sentido o redactan los chistes populares como si fueran hechos verídicos, que si bien la mayoría de personas se da cuenta de las incongruencias en estos sitios, hay gente que no decide buscar en otras fuentes para corroborar, se fían del nombre de Wikipedia y depositan su confianza plenamente.
El caso de Wikipedia es un caso que algunos pueden catalogar como “sin consecuencias graves” o incluso algunos lo consideran casos graciosos, pero estamos hablando de alterar una enciclopedia, si nos ponemos a analizar más casos que tienen que ver con la desinformación, podemos observar que hay casos graves que han cobrado vidas humanas, ¿un ejemplo de esto?, la pandemia que vivimos a causa del COVID-19, no bastando con el hecho de que estábamos atravesando una crisis sanitaria, también atravesábamos una crisis informativa, pues la gente en su paranoia de no querer enfermarse recurrían a medidas muy extremas, las cuales incluso pusieron más en peligro sus vidas que el mismo COVID-19. Algunas de estas medidas iban desde cosas como un consumo excesivo de suplementos vitamínicos con la idea de que reforzarían sus sistemas inmunológicos hasta medidas completamente fuera de lugar, como la ingesta de cloro con la idea de que este limpiaría sus sistemas y erradicaría el virus, ¿Cuál fue el resultado?, un extenso número de hospitalizaciones en adición a un número elevado de decesos que se pudieron haber evitado si la gente se informara más.
Las nuevas tecnologías llegaron para quedarse, pero no por ello significa que debamos creer en todo lo que veamos, hay que desarrollar más pensamiento crítico, y precisamente en eso se basa un criterio solido e individual, en poner en duda lo que vemos en una búsqueda de la verdad.
IAB México. (2024). Tendencias 2024 en marketing y publicidad (p. 12).

2 comentarios. Dejar nuevo
Un tema complejo pero demasiado importante. Coincido totalmente en que, al tener acceso a toda la información que queramos, también podemos caer en desinformación severa. Yo opino que la manera en la que se puede saber que una fuente es confiable es investigando dicha fuente. Mucha gente no supo que Wikipedia era colaborativa hasta que se dieron a la tarea de hacer una simple búsqueda acerca de ella. Concluyo con la frase «duda de todo y todos», es necesario comparar información y no cerrarse solo a una fuente. La investigación es la clave de todo.
Hoy en día es bien fácil tragarte cualquier cosa que ves en internet, y justo por eso tenemos que aprender a cuestionar. Ya no basta con leer, hay que pensar.