Por: Danna Colín
El arte y la tecnología no son opuestos, sino complementarios.
– Roy Ascott.
Roy Ascott un pionero en la exploración de la interacción entre el arte, la tecnología y la consciencia, ha generado teorías que se centran en la forma en que la tecnología puede transformar nuestra percepción y experiencia del mundo, lo que ha influido en la evolución del arte digital y la teoría del arte en la era digital.
Por ello, en este articulo exploraremos como el uso de tecnología ha cambiado la experiencia tan simple como ir a un museo.
Las emociones, los sentimientos y la historia han guiado la cultura y el arte. Y en la actualidad, estas se hallan inspiradas por una nueva herramienta: la inteligencia artificial. Esta tecnología que hoy en día es un componente esencial de nuestra vida cotidiana y, que poco a poco se ha ido integrando al mundo cultural. Desde museos y galerías hasta espacios de arte, han implementado IA en sus estrategias de marketing cultural con el fin de atraer, conectar y captar a nuevos públicos.
En el ámbito cultural, la IA se expresa en experiencias inmersivas, curaciones automatizadas, asistentes virtuales y recomendaciones interactivas que se ajustan al perfil y comportamiento de cada visitante. Por lo tanto, el arte deja de ser un acto pasivo y se transforma en una experiencia a medida que está vinculada con el marketing experiencial.
Se pueden encontrar algunos ejemplos destacados en los museos Louvre o el MoMA, que han integrado sistemas basados en IA para sugerir recorridos que se adecuen a los intereses del usuario. En cambio, propiedades como la de Helsinki investigan espacios donde el tipo de arte y su localización se determinan mediante el análisis de información turística y preferencias locales. Esta perspectiva convierte el arte en un lugar de interacción constante, en sintonía con las corrientes del turismo cultural y las emergentes modalidades de consumo cultural.
No obstante, esta fusión entre el arte y la tecnología plantea una cuestión: ¿puede la IA convertirse en un aliado del arte sin privarlo de su naturaleza humana?
Desde el punto de vista de esta autora, la respuesta es: si, la IA puede ser una gran aliada del arte solo si se emplea como una herramienta para aumentar el valor de la experiencia cultural (con criterios éticos y un control creativo consciente). Un ejemplo de cómo usar la IA de manera consciente, usare el cómo le sugerí a ChatGPT que me diera una lista de ejemplos de algunos museos que utilizan esta herramienta para los visitantes para escribir este artículo, verifique la información y lo agregue a mi escritura. De esta forma, mantengo mi voz y solo la utilice como una herramienta de búsqueda rápida.
No obstante, si se convierte en una técnica para automatizar la creación artística sin reflexión, incluso si provienen de nuestro prompt, hay un riesgo de reducir la autenticidad, como hubiera sido si le hubiera dicho a ChatGPT que escribiera un artículo con los temas de marketing cultural y experimental, y solo hubiera copiado y pegado. Tengo un artículo en menos de un minuto sí, pero estaría reemplazándome con la IA.
En este escenario, el reto del marketing cultural no solo radica en innovar con tecnologías en auge, sino también en preservar la humanización que confiere valor al arte. La IA puede facilitar la vivencia de la cultura de formas más accesibles, interactivas y emocionantes, pero su verdadero valor estará siempre ligado a cómo la utilicemos.
Nota: Se utiliza la IA (ChatGPT) para la búsqueda de los ejemplos.
IAB México. (2024). Estudio de Tendencias 2024. IAB México
El País. (2024). Así se logra que un museo tenga éxito. EL PAÍS

6 comentarios. Dejar nuevo
Realmente la inteligencia artificial puede convertirse en una gran aliada del marketing cultural. Me parece emocionante que herramientas como Midjourney estén abriendo nuevas posibilidades creativas y permitiendo que más personas conecten con el arte de formas innovadoras y personalizadas. Lejos de reemplazar al ser humano, creo que la IA puede potenciar el talento artístico y ayudar a que la cultura llegue más lejos y a más públicos. Es un avance que, bien aprovechado, puede enriquecer muchísimo el panorama cultural.
Personalmente, creo que la Inteligencia Artificial es más una herramienta que un remplazo, en cuanto al tema del arte, considero que es un buen mecanismo para fomentar la difusión, sin embargo, su uso debe ser legislado ya que al ser una herramienta que a la que eventualmente todas las personas accederán, su uso puede salirse de control.
La autora presenta una perspectiva interesante sobre la integración de la inteligencia artificial en el ámbito cultural, destacando cómo esta tecnología puede enriquecer la experiencia artística en museos y espacios culturales. Es valioso cómo se señala que la IA puede ser una herramienta útil para personalizar recorridos, mejorar el acceso a la información y atraer nuevos públicos mediante un enfoque de marketing experiencial.
Sin embargo, también es importante considerar los límites y riesgos de esta alianza entre arte y tecnología. Por ejemplo, la forma en que la IA podría impactar el rol de los artistas y curadores, o incluso afectar la diversidad cultural, plantea una tensión relevante en torno a la identidad del arte contemporáneo y su función social. La incorporación de tecnología no debería desplazar el componente humano que da sentido, profundidad y pluralidad al arte.
La autora presenta una perspectiva interesante sobre la integración de la inteligencia artificial en el ámbito cultural, destacando cómo esta tecnología puede enriquecer la experiencia artística en museos y espacios culturales. Es valioso cómo se señala que la IA puede ser una herramienta útil para personalizar recorridos, mejorar el acceso a la información y atraer nuevos públicos mediante un enfoque de marketing experiencial.
Por otro lado, también es importante considerar los límites y riesgos de esta alianza entre arte y tecnología. Por ejemplo, la forma en que la IA podría impactar el rol de los artistas y curadores, o incluso afectar la diversidad cultural, plantea una tensión relevante en torno a la identidad del arte contemporáneo y su función social. La incorporación de tecnología no debería desplazar el componente humano que da sentido, profundidad y pluralidad al arte.
La IA puede ser importante para acercar el arte a más personas y hacer que la experiencia sea más personalizada e interesante, pero sí hay un riesgo real de perder la esencia humana si todo se vuelve automático. Como futuros mercadólogos, creo que debemos encontrar ese punto medio: usar la IA para mejorar la experiencia sin dejar que reemplace la creatividad o la intención detrás del arte. Al final, el arte conecta porque viene de lo humano, no solo de un algoritmo.
Este artículo me pareció muy interesante porque muestra cómo la tecnología y el arte pueden convivir sin necesariamente perder la esencia humana. Me gustó mucho la idea de que la IA no tiene que reemplazar la creatividad, sino ayudar a enriquecer la experiencia cultural y hacerla más cercana para las personas. También siento que toca un punto muy importante: usar la IA como apoyo y no como sustituto total del pensamiento y la sensibilidad humana. En general, deja una reflexión muy actual sobre cómo encontrar un equilibrio entre innovación y autenticidad en el arte